¡Ahí viene La Cabra Mocha!

http://lagaitadeldecano.blogspot.com/2014/05/la-cabra-mocha.html

La Cabra Mocha es una gaita zuliana que data de los años 1921-1923, podemos entonces decir que circa, más o menos, los cien años de haber sido escrita por Pradelio Hernández y ha sido cantada por un sinfín de conjuntos gaiteros.

He aquí el cuento que me ha inspirado escribir el recuerdo de esta emblemática gaita.

 

La Cabra de Josefita

La familia Camacho tenía una cría de cabras. Un día una de las cabras dio a luz a una cabritilla anormal pues no tenía orejas ni rabo. En verdad que era una cabritilla fea, pensaron en sacrificar su vida pues temían que fuese un engendro diabólico.

Josefita, quien era uno de los integrantes de aquella familia, sintió mucha pena por aquel pobre animalito y les pidió a sus papás que no la sacrificaran, les dijo que eso era un gesto de crueldad porque el pobre animalito no tenía ninguna culpa de ser anormal. Les pidió que se la dejaran cuidar a ella, les prometió que la mantendría escondida para que nadie se espantara con su fealdad.

El tiempo pasó y aquella cabritilla creció sin orejas y sin rabo; aparte de eso, sus cachos al crecerle un poco, se desmoronaban porque eran muy débiles, así que era mocha de los dos cachos, del rabo y de las dos orejas; pero la cabra de Josefita era un animal muy cariñoso y obediente. A Josefita le daba mucha pena mantenerla encerrada.

Un día Josefita no se percató de que había dejado mal cerrado el portón del establo donde ella mantenía encerrada a su cabra; la cabra se salió y estuvo merodeando por las calles del pueblo. La gente se asustó mucho al verla y los jóvenes zagaletones la persiguieron y la apedrearon.

Cuando Josefita se percató de que el objeto de aquella conmoción era su cabra, corrió a rescatarla, “¡Esa cabra mocha es un esperpento!”, “¡Deja que la reventemos a pedradas!” Le gritaban los zagaletones.

La pobre cabra estaba aterrada, Josefita la cobijó en su regazo y la llevó a su establo.

Cada vez que Josefita salía de su casa la gente le preguntaba si aún tenía escondida a la cabra mocha.

Cada año, había en ese pueblo una feria agropecuaria en la que premiaban al mejor espécimen de los animales que criaban los granjeros. Ese año, a un chivo llamado “El Gran Chivo de Arocha” le fue otorgado el primer premio. Era un animal imponente con impresionantes cuernos helicoidales que parecían estar hechos de oro pulido; tenía un mechón abundante marrón oscuro que colgaba de su mandíbula inferior, y un abundante brillante pelaje encrespado color mostaza. Aquel chivo era capaz de hacer caer rendido a sus patas a todas las cabras de aquella comunidad.

Un día, muy temprano en la mañana,  Josefita fue al establo a alimentar a su cabra mocha, cuál no sería su sorpresa al encontrar a “El Gran Chivo de Arocha’ y a su cabra mocha, muy plácidamente durmiendo uno al lado del otro. Josefita no se podía explicar cómo aquel chivo había entrado en su establo, pues ella había dejado muy bien cerrado el cerrojo del portón.

Le dio pena molestarlos pues ambos parecían estar disfrutando su mutua compañía. Se sentó a contemplarlos, su pobre cabrita mocha había vivido una vida de mucha soledad.

Al cabo de un buen rato, los dos bóvidos despertaron y frotaron sus frentes suavemente el uno en el otro. Josefita con mucha sutileza abrió el portón y El Gran Chivo de Arocha caminó con todo aplomo y tranquilidad para abandonar aquellos predios.

La cabra de Josefita Camacho que era mocha de los dos cachos, del rabo y de las dos orejas después de la visita de EL Gran Chivo de Arocha comenzó a ponerse muy panzona y al cabo de cinco meses dio a luz tres cabritillos preciosos; cada uno tenía sus orejas y su respectivo rabo y a medida que fueron creciendo le nacieron fuertes cachos helicoidales que lucían como flamantes coronas.

Josefita se sintió muy orgullosa de su cabra mocha y pensó que la Naturaleza la había revindicado al concederle el privilegio de ser madre de tres cabritillos hermosos, hijos de El Gran Chivo de Arocha.

 

 

 

Comentarios

  1. El comentario siguiente fue enviado vía Facebook por Neudis Rivera:

    “Esa cabra mocha es tan zuliana como los cocoteros y el relámpago del Catatumbo. Hija del Zulia eres Ingrid, ¡Un deleite leer tanta belleza plasmada en tu pluma!. Felicitaciones!, con cuanta sencillez me encuentro en cada cuento leído, mi bella amiga. Dos te bendice en la Luz, amor, salud, prosperidad y sabiduría. Ingrid, le levantas el valor al Zulia. Recibe un inmenso abrazo desde mi corazón y mi admiración!.

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  2. El comentario siguiente fue enviado vía WhatsApp por Magda Petit:

    “¡Vos y tu imaginación! Esta buena la historia.”

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  3. El comentario siguiente fue enviado vía Facebook por Yolanda Rodríguez:

    “Gracias, muy lindo tu cuento.”

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  4. El comentario siguiente fue enviado vía Facebook por Marianela Fernández de González:

    “Muy bonito tu cuento, Ingrid.”

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  5. El comentario siguiente fue enviado vía WhatsApp por Zaida Petit:

    “Muy bonito tu cuento; tu imaginación me hizo reír. Voy a decir como decía Papá, ¡Le sacáis punta a una bola de billar!”

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  6. ¡Váis, fijáte! y yo que pensaba que las cabras no eran bóvidos, ¡Todos los días se aprende algo nuevo!

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    1. Esa es la magia de la lectura, siempre nos enseña algo nuevo. ¡Un abrazo fuerte, Dios te bendiga!

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