El Pastel de Manzanahoria

Probablemente hayas  escuchado o leído la historia del conejito Víctor. En caso de que no lo hayas hecho, déjame decirte que el conejito Víctor solía comer sólo zanahorias; no le gustaba ningún otro tipo de verduras, hasta el día de su tercer cumpleaños cuando su mamá y su papá lo engañaron. Su papá compró manzanas y colorante anaranjado, y su mamá tiñó las manzanas de este color e hizo un pastel de manzana. El conejito Víctor estaba tan acostumbrado a comer sólo zanahorias que un 12 de enero del 2015, comió pastel de manzana totalmente convencido de que era pastel de zanahoria.

Después de comer ese pastel de manzana pensando que era de zanahoria, el conejito Víctor se dio cuenta de que en realidad había otros vegetales que le gustaría comer. A partir de ese día aprendió a comer todo tipo de alimentos y creció fuerte y saludable.

Habían pasado algunos años y el conejito Víctor se había convertido en un conejo glotón, al punto de comer desmedidamente todo aquello que cocinara su mamá Sandy. De hecho, Víctor se había convertido en un joven conejo obeso y muy pesado.

Papá JD y Mamá Sandy tenían ahora que lidiar con un tipo de problema diferente: la glotonería de Víctor.

Habían llevado a Víctor al Doctor Ventura para ver si podía ayudarlo a dejar su glotonería.

Desafortunadamente, el Doctor Ventura no era un buen médico. En lugar de ayudar a la comunidad de conejos a estar más saludables, hacía todo lo que podía para mantenerlos enfermos para que siguieran viniendo a su consultorio; así ganaría más dinero. Era un conejo viejo, flaco y débil.

La esposa del médico, la señora Concha, también era mala; ayudaba a su marido a vender remedios inútiles para que los conejos enfermos no mejoraran.

El Doctor Ventura le había recetado a Víctor unas pastillas que, les aseguró a sus papás, lo harían comer menos; pero en realidad esas pastillas hicieron que Víctor sintiera más y más hambre.

Se mantenía con hambre todo el tiempo; ninguna comida parecía consolar su apetito voraz. Su mamá y su papá habían vuelto a consultar al médico y éste les dijo que deberían esperar un tiempo para que la medicina hiciera efecto. Si esas pastillas no surtían efecto, entonces recetaría otras nuevas.

Sandy quería participar en un próximo concurso de pasteles. Sabía cómo hacer un pastel muy especial y delicioso al que llamó “Pastel de Manzanahoria”, se inspiró en aquel pastel de manzana con color de zanahoria que le hizo a su pequeño Víctor en su tercer cumpleaños. Combinó magníficamente los colores y sabores de zanahorias y manzanas; le agregó un toque de limón, miel, vainilla, canela y jengibre. Estaba segura de que su pastel sería el ganador. Pero tenía miedo de que Víctor se comiera el pastel antes de que pudiera llevarlo al concurso, porque cualquier cosa que guardaba en el refrigerador, Víctor se la comía en la primera oportunidad que tuviese.

Sandy le comentó a la esposa del médico, la Sra. Concha, y ella le dijo: "Puedes venir a mi casa a hacer el pastel y te lo guardaré, yo lo llevaré al concurso con tu nombre."

Sandy le dijo a su esposo JD, “Quiero participar en ese concurso de pasteles, pero no quiero que Víctor vea mi pastel; él querrá comérselo de inmediato, y no tengo el corazón para decirle que no a mi conejito. Creo que voy a aceptar lo que me ofrece la Señora Concha.”

El día antes del concurso de pasteles, Sandy fue a la casa del médico con todos sus ingredientes e hizo el Pastel de Manzanahoria en su cocina. La malvada señora estaba muy complacida porque había planeado hacer algo muy deshonesto.

Sandy regresó a casa con una amplia sonrisa y durante la cena dijo, “Mañana va a haber un gran concurso de pasteles en el bosque de Springfield y quiero que asistamos los tres.” Sandy estaba muy emocionada.

"¿Un concurso de pasteles?" Preguntó Víctor. Ya se le había empezado a hacer agua la boca. "¿Crees que darán muestras de pastel, Mamá?"

Sandy se rió: “No sé, cariño. ¡Pero puede que tengamos la suerte de volver con algo mucho mejor que un pastel!” Estaba tan segura de que sería la ganadora, que se veía regresando a casa con el gran premio.

Al día siguiente, toda la comunidad de conejos del bosque de Springfield asistió al concurso de pasteles. El estómago de Víctor rugió cuando vio la gran mesa llena de todo tipo de pasteles.

Los jueces probaron un pedacito de cada pastel y al final anunciaron al ganador: “¡El ganador es el Pastel de Manzanahoria hecho por la Señora Concha Ventura!”

Sandy no podía creer lo que sus largas orejas acababan de escuchar; miró a su marido con los ojos llenos de lágrimas. "¡Eso no es posible!" JD trató de calmarla, “Estoy seguro de que hay algún tipo de malentendido.” Víctor no tenía la menor idea de lo que estaba pasando.

La Sra. Ventura subió al escenario para recibir su premio.

"Tenemos que irnos a casa." Dijo Sandy con una voz muy triste y decepcionada. "Pero mamá, no han comenzado a dar muestras de pasteles, ¡Quiero probarlos todos!" Rezongó Víctor.

“Te compraremos unos pasteles, o tu mamá te los hará; tenemos que irnos a casa ahora” Habló JD con toda su autoridad.

Salieron de esa gran celebración; el público entero parecía estar disfrutando el evento, excepto la familia Schell.

Cuando llegaron a casa, Sandy estalló en lágrimas amargas. “¡No puedo creer que me pudieran hacer algo así!”.

ʺ¿Qué Mamá? ¿Qué te hicieron?” Preguntó Víctor, se estaba poniendo muy nervioso. Parecía ser el único que no sabía lo que estaba pasando.

“Yo fui la que hizo ese pastel de manzanahoria. Lo hice en la cocina de la esposa del doctor. Se suponía que ella lo llevaría a la competencia con mi nombre, pero obviamente usó su nombre; entonces ella fue la ganadora y no yo.” Explicó Sandy en medio de amargos sollozos.

“Pero, esto no tiene sentido, Mamá. ¿Por qué horneaste el pastel en su cocina cuando tienes tu propia cocina?” Preguntó Víctor.

“Lo siento hijo mío, pero no quería que vieras el pastel”. Admitió Sandy con tristeza.

"¿Por qué?" Víctor parecía sentirse más confundido aún.

JD intervino, “Hijo, tienes hambre todo el tiempo, cualquier comida que tengamos en el refrigerador te la comes sin preguntar. Tu mamá solo quería que el pastel estuviese a salvo de tu glotonería.”

Víctor cubrió su rostro con sus patas delanteras y comenzó a llorar, "¡Es mi culpa!"

“No te preocupes hijo mío, es sólo un concurso; habrá otros concursos en los que participaré y quizás gane.” Sandy abrazó a su desconsolado hijo.

“No es sólo un concurso Mamá, es tu trabajo. Ahora entiendo lo que ha causado mi excesivo apetito; aparte de engordar mucho, he perdido tu confianza. Lo siento mucho."

Papá, mamá e hijo se abrazaron. De repente, Víctor se limpió las lágrimas y exclamó: “¡Todavía hay tiempo!”, “¿Tiempo para qué?”. Mamá y Papá preguntaron.

"¡Vengan conmigo y les mostraré!" Víctor dijo en voz alta y salió de la casa a toda prisa en dirección al lugar del evento. Mamá y Papá siguieron a su hijo.

Había música, baile y se repartían trozos de pastel. Víctor encontró al Doctor Ventura y a su esposa con el trofeo, disfrutando aquella falsa victoria. Eran tan descarados que al verlo, no se intimidaron por su presencia.

“Disculpen, damas y caballeros. ¿Puedo tener su atención, por favor? Exclamó Víctor tan fuerte como pudo.

La música, el baile, la charla y el comer pasteles, todo cesó; Víctor se convirtió en el centro de atención, “El Doctor Ventura y su esposa tienen que decir algo muy importante.” El par de villanos se miraron y no dijeron una palabra.

Víctor continuó, “Ha habido cierta confusión aquí. Doctor, por favor, explique a la audiencia lo que sucedió.” El doctor y su esposa palidecieron, pero guardaron silencio.

Víctor puso su pata trasera izquierda sobre la pata trasera derecha del doctor y puso presión en ella. El flaco y debilucho Doctor Ventura sintió todo el peso de Víctor en su pata, y ​​eso le dolió mucho.

Los ojos del Doctor Ventura estaban a punto de salirse de sus órbitas y estaba listo para gritar de dolor; sólo miró a Víctor como pidiendo misericordia. Víctor no movió su pata, alivianó un poco la presión y siguió mirando a los ojos del doctor. La multitud guardó silencio total.

El Doctor Ventura tragó toda la saliva que pudo para aclarar la garganta: “Sí, ha habido cierta confusión. Mi esposa y la Sra. Schell hornearon juntas sus pasteles en nuestra casa; ahora que hemos probado el pastel que ganó el concurso, nos damos cuenta de que ese es el pastel que hizo la Sra. Schell, mi esposa debe haber tomado el pastel equivocado como el suyo. Humildemente pido a los jueces que nombren a la Sra. Sandy Schell como la ganadora legal de este concurso. El Pastel de Manzanahoria fue hecho por la Sra. Sandy Schell.”

Todos vitorearon y aplaudieron a la mamá de Víctor como ganadora; los jueces le dieron el trofeo.

Víctor entendió ese día que comer en exceso era muy poco saludable y podría traer problemas a la familia. Comenzó a comer racionalmente y perdió todo el sobrepeso que tenía.

En cuanto al doctor Ventura y su esposa, toda la comunidad de conejos del bosque de Springfield les perdió la confianza, y estaban tan avergonzados de sí mismos que se mudaron a un bosque muy lejano y nunca más los volvieron a ver. La comunidad de conejos del bosque de Springfield llevó una vida más sana.


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Comentarios

  1. El comentario siguiente fe enviado vía WhatsApp por Marisol Díaz:

    “Divino, como siempre.”

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  2. El comentario siguiente fe enviado vía WhatsApp por Zaida Petit:

    “Bonita historia, siempre se aprende con los errores y el conejito aprendió de su error y le hizo ver a ese par de sinvergüenzas lo mal que actuaban. Qué inteligente y valiente fue el conejito Víctor, y le devolvió el premio a su mamá.”

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  3. El comentario siguiente fue enviado vía WhatsApp por Magda Petit:

    “Muy buena historia, vi en mi mente todas las imágenes de la narración. Excelente, como siempre.”

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  4. El comentario siguiente fue enviado vía Facebook por Norma Beatriz Rodríguez:

    “Bellísimo.”

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  5. El comentario siguiente fue enviado vía Facebook por María Laura González:

    “Muy bello, amiga de mi aura.”

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  6. El comentario siguiente fue enviado vía Facebook por Marianela Fernández de González:

    “Bueno, como siempre.”

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  7. Muy bueno el cuento del conejito Víctor, como siempre nos tienes acostumbrados a buenas historias. Te felicito! De los errores se aprende y que sirva de reflexión para actuar siempre con honestidad.

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  8. El comentario siguiente fue enviado vía WhatsApp por Emelina Petit:

    “Muy bello y buenísimo relato. Me gustó mucho. Una lección para el conejito glotón.”

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  9. El comentario siguiente fue enviado vía Facebook por Zulima Pedreañez:

    “Lindo tu cuento. Felicitaciones una vez más.”

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  10. El comentario siguiente fue enviado vía Facebook por Yolanda Rodríguez:

    “Excelente cuento, felicitaciones. Dios te siga bendiciendo grandemente.”

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  11. El comentario siguiente fue enviado vía WhatsApp por Audo Petit:

    “Hermosa, hermosa la continuación de la historia del Conejito Víctor. Hay conclusiones como lo deshonesto de la Sra. Concha y el médico; y el valor del conejito en saber cómo reclamar el triunfo de su mamá que se lo habían negado por la deshonestidad de otros. Ese conejito merece respeto y admiración.”

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  12. El comentario siguiente fue enviado vía WhatsApp por Isálida Ramírez:

    “Es un cuento muy reflexivo, tiene valores y antivalores incluidos; el valor más importante del cuento es la valentía del Conejito Víctor de enfrentar su problema a nivel público y defender a su mami.”

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